Hoy ha tocado doblete por los rastros de la zona. Primera hora de la mañana y rumbo a Cádiz en una mañana deliciosamente fresca, da gusto disfrutar de esta temperatura matinal.
El puesto del hijo de un anticuario local suele ser cada domingo el más visitado del rastro, su gran cantidad de libros y cómics atraen a numerosos curiosos. Junto con este, pocos puestos más suelen tener piezas interesantes, aunque no para mi colección, el problema es que rara vez presentan novedades en el género y cada domingo es un "déjà vu". Entre los vendedores encontramos otros dos de libros y cómics y un señor mayor de los históricos de este rastro con sus pocas monedas antiguas, el resto de los puestos algo interesante aquí o allá entre un montón de objetos que no captan mi interés.
Este es el día a día, domingo a domingo, del actual baratillo de Cádiz, lo que queda del histórico rastro de la capital y con el que hay que realizar un acto de fe llegada la época estival, amarlo u odiarlo se separa por una línea muy fina.
















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