La temperatura a las siete y media de la mañana era una delicia, después de ver el partido madrugador del mundial y un buen desayuno, la mejor opción era un paseo por el rastro de Campano.
Cómics maltratados, maquetas navales incompletas, una avión descolgado del mini carrusel de hojalata, supongo que una réplica, un disco vinilo con la carátula despegada o la Moto Vespa de Román a la que entre sus carencias principales le falta el mando y sobre todo el neumático trasero. Esto es solo un ejemplo de lo que encuentro cada sábado en este rastro chiclanero, algunas veces las menos, aparece un mirlo blanco en forma de pieza interesante, completa y en buen estado.
De todas estas imágenes que comparto la más entrañable es esa pieza de coral marino, me trae gratos recuerdos de un ejemplar que se llevó muchos años en la terraza de casa y que trajo nuestro abuelo malagueño en una de sus visitas a su Cala. Por cierto, la Vespa se vino conmigo por lo que cuesta un café, no era buena idea dejarlo pasar.
Esta tarde monta de nuevo el rastro de Jerez en su nuevo día/horario, pero este que escribe no volverá hasta que se celebre en horario matinal, se me hacen muy cuesta arriba las calurosas tardes jerezanas.

















































