Siempre digo que pasear por viejas ciudades es como hacerlo por un museo de antigüedades al aire libre. En mi última visita a Sevilla no iba a ser menos, así las mirillas, cerraduras o aldabas de los portones, los guardacantones, registros de alumbrado e incluso las piedras de molino, fueron algunos de esos elementos que llevan años y años viendo pasar el tiempo.







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