La voz inconfundible de Porrina de Badajoz, uno de cantaores por los que sentía devoción mi padre, me hizo recordarlo la mañana del pasado viernes. Oír en casa ese sonido inconfundible del vinilo junto a unos familiares amantes del flamenco y la voz de "miel y limón" del Marqués de Porrina fue uno de esos momentos mágicos que suceden de vez en cuando.
La ilustración de la funda una obra más del artista jerezano José Bort Gutiérrez.


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