En Jerez cuando el sol comienza a calentar en la zona de poca arboleda, lo hace de lo lindo así que sin pensarlo un minuto regreso a Chiclana. El recinto ferial carece de arboleda todo lo alta que se necesita para dar sombra, pero se suple al estar situado junto a una zona de marismas y con aire fresco de poniente, aún así hoy picaba el sol algo más.
Lo mejor que he visto hoy en el rastro chiclanero es esa bicicleta Orbea de los años 50, una auténtica joya a pesar de su estado, ha sido difícil fotografiarla debido al continuo trasiego de curiosos. Por lo demás poco más reseñable.

















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