Hacía meses que no visitaba el rastro de Fuengirola, la vida no es de color de rosa y durante este tiempo no ha sido factible alejarnos de casa ese buen número de kilómetros. Hoy hemos cambiado el chip y nos hemos acercado mi mujer y yo a tierras malagueñas, en parte huyendo del fuerte viento de levante que nos azota en estos últimos días.
El rastro que hemos encontrado hoy no ha sido de los mejores. Aún así aquí dejo unas pocas imágenes, algunas curiosas e interesantes, al menos a mi me lo parecía. Hoy no he pillado ningún coche, ni figura de plástico, tan solo el libro de El Llanero Solitario, pero eso no ha sido lo más importante del día de hoy.


































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