Con el viento de levante puede ocurrir que vuele delante tuya alguna prenda de ropa, un LP de flamenco o se pasen alocadamente las páginas de los libros. No es ficción, todo eso se ha visto en mi corta visita por el rastro de Chiclana. Aún así me ha venido bien estos paseos de hoy por los rastros, nunca mejor dicho, tenía que coger aire.
Por cierto, me interesé por esos dos camiones Sansón de Rico, pero el vendedor pretendía venderlo a precio de oro, como muy bien exclamaba, ¡Los precios los pongo yo!.










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